Son vidas breves las que te despiertas un miércoles y sigues dormido realmente hasta el siguiente miércoles, eres consciente durante un minuto, lo justo para pensar que todo va pasando extrañamente rápido y que tienes por hacer lo mismo que hace una semana.
Son vidas breves aquellas que duran las que una tableta de chocolate en mis dedos, derretidas y contaminadas de letras.
También lo son las que se dedican a preguntarse constantemente qué pasaría si la vida no fuera breve, hiriéndolas de muerte.
Y extrañamente cortas aquellas que se dedican a ver otras vidas gotear por la ventana nocturna, escribir en un blog, escuchar a Peter Murphy y alargar un poco, sólo un poco, el momento de coger el cómic esperado durante 6 meses (cágome en el/la que no lo devolvía a la biblioteca), tras haber leído todos los demás.
Ya casi puedo tocarlo.
Sandman, VII: Vidas breves, de Neil Gaiman (e ilustradores).
