(Recapitulación: Tras una noche insomne en el aeropuerto de París, recibo un empujón hacia los problemas)
6:10: Abrieron las oficinas del tren que debían estar abiertas a las en punto.
6:20: Me atienden, finalmente. Mi tren hacia Nancy salía a las 7:12. ¿De dónde? Pensaba yo que desde la misma estación de tren del aeropuerto. Angelito. Si estábamos en ese momento en la punta norte de París, la estación de mi tren se encontraba en el corazón de la ciudad, un poco al este.
6:25: Me endiñan 8€ y pico de tren de cercanías y me dice tranquilamente, venga, allez. Salgo a toda prisa, me despido de Jon (no sin pesar). Corro a encontrar el andén, no lo encuentro, ah sí, ése debe ser, corre. Run run trucutrun de maletas. Ahí está el tren, corre.
6:26: Pierdo el tren por diez segundos de bajar las escaleras con las maletas. Toca esperar al siguiente.
6:40: Sale el siguiente. Gente del extrarradio, amable, me permite tener uno de los maletones en el asiento, no viaja mucha gente.
6:49: Llevamos recorrido un tercio del camino. La gente empieza a entrar a mansalva y tengo que levantarme y ceder el sitio, el mío particular y el de mi maleta, para no comenzar con mal pie.
6:54: Se llena el cercanías de gente, rodeándo al extranjero español enmaletado.
7:05: Aún conservo la esperanza y el equilibrio.
7:13: Aún conservo el equilibrio.
7:20: Llego a la estación de tren. Una muchacha muy apañá me ayuda a sacar el billete, pero no valía. Apañá quiere decir que una francesa más o menos de mi edad muy mona deja de hacer su trabajo en la tienda para ayudar a una persona que chapurrea el francés durante 10 minutos. Además no creía que fuera español.
7:40: El billete no se puede cambiar. Voy a la oficina. Cola.
7:50: La oficinista no puede tampoco cambiar el billete. Resulta que debía haberlo impreso antes de viajar, vía email.
8:00: Hubo un momento que perdió su aprendida educación francesa, en el cual creí que se pondría una coraza y un instrumento de tortura y me masacraría allí mismo. Lo recuperó “tout de suite” con un “excusez-moi, monsieur”, otros 52€ de billete nuevo endilgados para mi tren, que salía a las 8:05.
8:02: Tus ya fortalecidos músculos se ríen de tener que afrontar otra caminata a todo correr. Ya voy dando hasta saltitos con las maletas.
8:05: Entro en el vagón. Estoy reventado de sueño, pero al menos tenemos 4 minicompartimentos: en uno mis maletas y yo, en otro al lado un joven lector, y en los otros dos un grupo de adolescentes francesas. Partimos. Queda una hora de camino y no he dormido nada.
8:15: Intento dormirme.
8:20: Entra el revisor, pidiendo billete. Me despierta.
8:25: Miro un poco el paisaje, llano, no tan verde como pensaba, como la mancha castellana. Vuelvo a pillar la postura del dormilón.
8:35: El parloteo adolescente no cesa y, lo que es más, están empezando a hablar de posibles parejas. Lo he deducido por su entusiasmo creciente, no por sus palabras, claro. Despierto quedo.
8:45: Cierro los ojos.
8:55: Los abro. Las niñas hablan de regalos y profieren gritos pelaos.
9:00: Llegada a Nancy.
9:05: Maletas al suelo. (Run run run, run run run).
9:10: ¿Dónde estoy, y dónde voy? Ah, sí, la puerta. (Run run run, run run run)
9:20: 30 Kg de peso son muchos, aún con ruedas. Localizo las calles que debo seguir. (Run run run, run run run)
9:30: Ah, pues no es tan grande Nancy. Según el mapa, estaré en el hotel prontico. (Run run run, run run run)
9:45: Vaya, una cuesta. Claro, en el Maps no me aparecían si no ponía relieve. Pero parece poco empinada. (Run run run, run run run)
9:55: (Run run run, run run run)
10:10: (Run run run, run run run)
10:20: (Run run run, run run run)
10:30: (Run run run, run run ¡CLAS!) …¿Clas?.
10:31: Rueda de la maleta pesada con problemas. Zut!. Ahora, aunque rueda un poco, se desequilibra y tengo que parar.
10:35: (Run run trac, run run trac) (Parada para estabilizar) (Run run trac, run run trac)
10:45: (Run run trac, run run trac) Pues sigue subiendo la cuesta. Bonitas calles.
11:20: (Run run trac, run run trac) Pues sí… (Run run trac, run run trac)
11:40: (Run run trac, run run trac) Mierda, ¿Y el hotel no estaba por aquí? Tengo que entrar a las 12…
11.50: (Run run trac, run run trac) No lo encuentro, tras haber dado vueltas por donde se supone que estaba. Voy a preguntar
12:00: Un hombre amable me dice, al lado de un edificio grande, que tiene que estar más por Laxou, poblado justo al lado, a 10 min andando. Me recomienda que coja el bus que justo acababa de parar a 100 m. de nosotros. (Run run trac, run run trac)
12:01: Corro al bus. Pago 1.20€. Le pregunto a la amable conductora y me dice, ya en marcha, no, eso tiene que estar justo de donde hemos salido. Gracias, muy amable. Me bajo en la siguiente parada y deshago el camino que me ha costado 1.20€. El hombre al que pregunté me saluda desde lejos, lo suficientemente lejos como para que mi mirada fulminante no pueda transformarlo en una rueda de recambio. (Run run trac, run run trac)
12:15: Frente a un mapa, llamo por teléfono al hotel para decirles que tardaré, que me digan dónde están. No entiendo absolutamente nada de lo que me dicen para indicarme dónde es. (Run run trac, run run trac)
12:25: Miro la hoja de detalles. Veo que el nombre del email es distinto al nombre del hotel (Hôtel Cerise, misterbed@cosas…) (Run run trac, run run trac)
12:26: Miro el edificio que está justo al lado del hombre al que pregunté. Leo bien grande Mister Bed. (Run run trac, run run trac)
12:30: Entro y por fín encuentro mi hotel. Tienen problemas con el ordenador, y se alegran al decirles que soy ingeniero técnico. Claaaaro. Me dan mi llave, es un primero. Sin ascensor. Maletas, ¡hop!. (Run run trac, run run trac)
13:00: Dejo las cosas y voy a comprar.
13:30: Vuelvo, como algo y me quedo durmiendo 3 horas, para aguantar y dormir todo de un tirón esta noche prontico. Las 20 suena perfecto para acostarse.
16:30: Hay cosas pendientes por hacer de una web. Me pongo.
01:30: Me muero. Si ahora mismo pesaran mis párpados, darían sobrepeso en la báscula, seguro. He acabado lo que tenía que hacer, pero Eli llega a las 8, y mientras me levanto y tal, a las 6:30 en pie.
01:40: Me acuesto. En 40 horas he dormido 3 y me quedan 5 por delante.
8:00: Tras todo el trajín, por lo menos, Eli llegó bien, sana y salva.
Como colofón, diré que los franceses no son tan distintos: sus perros se cagan en las aceras, sus coches aparcan en las aceras, sus coches se venden con faltas de ortografía.
Bienvenidos.




