¿Ya ha pasado un año? Qué barbaridad, qué rápido pasa el tiempo desde que estás trabajando en tu propia casa. ¡Bien, bien! Debido al magnífico volumen de dividendos que he recibido este año (digamos, alrededor de los 1450 € en total, lo que hace un sueldo mensual de unos 120 €), creo que vienen unas navidades relajadas y opulentas. Sí amigos, porque el amor y los abrazos son tan baratos y taaaan grandes, y es tan bonito decir decir que “te quiero toooodo esto” y dejar a esa persona sin aire y sin esperanzas de recibir un objeto recubierto de otro objeto que salve su año, que creo que me voy a echar al lado más cándido y voy a montar un tenderete de aplausos, besos, abrazos, sonrisas (de verdad, no de las forzadas), y con ello espero saldar mi deuda para con el consumismo social compartido, amén de algún que otro dispendio para saciar realmente a las personas que aprecio.
El suchard sigue siendo un regalo muy válido, popular y bienvenido.
Como hay personas que trabajan para otras personas y tienen nómina mensual superior a los 900 € (pobres infelices, les compadezco, yo estoy más cerca del Nirvana), pues me han pedido que les dé algunas ideas sobre qué podrían regalarme. Pues bien, siguiendo el ejemplo anterior, les recomiendo que visiten aquellas cosas que faltaron del post del pasado año y se fijen en estos nuevos deseos que son por pura saturación de espíritu engordado con los años:
- Adivina, adivinanza, que quiero el cómic de Watchmen.
- Quiero restablecer los lazos que por esta época me unían con el caballero Wejeranio, de reluciente hamburguesa ahora.
- Poder escribir como antes
- Poder imaginar como antes
- Poder imaginar como nunca
- Plantar una montaña en una semilla y que me brote un océano
- Una burbuja de calor portátil que me cubra para que me proteja en Finlandia, si vamos finalmente. Habitáculo de acompañante opcional.
- Estudiar fotografía, donde sea, como sea.
- Ser capaz de mantener conversaciones en inglés en las que pueda hacer chascarrillos y entender los chistes. Viva.
- Otra batería para mi cámara EOS 400D, es que ésta me está viniendo corta desde que probé a hacer un reportaje.
- Un sacamuelas invisible de clientes que se crean que las webs se fabrican pulsando un botón, y que tres meses de trabajo con 6 horas al día de lunes a domingo no valen más de 1000 € en total.
- Un alienador de alegrías para aquellos que piensan que las ingenierías de informática no merecen ser tratadas como tal y que se niegan a cumplir la ley.
- Unos calzoncillos de franela para aquellos que otorguen Competencias y Atribuciones para las ingenierías técnicas e ingeniería de informática. Con que se nos respete, me basta.
- Trabajo con sueldo digno para los ingenieros (técnicos o no) en informática. Basta ya de pelear por 900 € con jornadas intensivas exigiendo saber de todo. Camellos, al ataque.
- Que el mundo se termine de caer y se levante.
- Un disparador remoto para la cámara de afotos. Con cable también me vale.
- Y, ya que estamos, cualquier objetivo barato (véase el tono cursivo para indicar, en este caso, ironía) gran angular, que sea mínimo un 10, un 12 ó un 14 y que como mucho sea un veinti algo o un 30. Tranquilos, si no lo traéis, ya caerá de mi poco fondo. Podría ser éste, éste o aquél.
- Una idea. Estoy falto de ellas últimamente, como se puede ver en la lista.
- Quiero estudiar Historia del Arte, alguna Filología, Bellas artes, etc. etc. Como decía Amparanoia: “Quiero regalarte tiempo…”. Ah no, que tiempo sí tengo, lo que falta es dinero.
- Quiero un poder mágico místico natural para sobrellevar el día a día. ¿Qué tal una setilla poderosa? y no, no me estoy refiriendo a las magic mushrooms…
- Una barba a prueba de golpes y tirones. Ésta no aguanta ni un fin de semana de desarrollo.
- ¡Una bolsa de narices para mordeeeeeer! ¡Síiiiiiii! Pero no de gominola eh, que no me hace mucha gracia. Que sean así naturales, con moquillos xD.
- Un viajecillo en tren a Barcelona hasta J.M., y otro en bus hasta el museu Dalí en Figueres.
- Un viajazo a Mallorca. Un estiu sense tu, illa estimada, no ha estat un estiu per jo.
- Una experiencia extrasensorial facilona en la que me cuenten el significado de la existencia mía personal y luego ya la del resto del mundo. Además, que me haga la vida más fácil, pero no muy fácil, no vaya a ser que me aburra o algo.
- Un libro que me fascine.
- Una buena aventura innovadora para el pirata que se tercie, cualquiera que sea, y yo con él.
- Un espejo que refleje lo malo, para corregirlo. Un espejo justo detrás para devolverme lo bueno, para corregirlo también.
Como no todo podía ser bueno y cordial (¿Realmente lo hay?) ahora viene lo encantador, el pasarle la bola a otros para que nos riamos con ellos.
La lista no difiere de la del año pasado:
- Tresky y sus pequeños pasos
- Huehello y su cartón pluma
- Esther y sus fragmentos
- Uribe y su casa
- Francisco alegre y olé.
Espero que tengáis ganas… ¡que por pedir, no os va a pasar nada grave!.
P.D. Os debo una foto que acompañe este artículo.
P.D. Ya la tenéis
